miércoles, 29 de enero de 2014

Después de hace algún tiempo todas mis metas han quedado reducidas a una: ser feliz. No es una felicidad que está por llegar, es simplemente la felicidad que esconde cada momento.
Mi día a día en Bélgica está lleno de experiencias, novedades y gente interesante, pero al mismo tiempo es una rutina desierta, hoy ocho mensajes para salir y mañana, cuando más necesito un “café au lait” no hay nadie para compartirlo. Así es. Al principio todo parecía oscuro y desconocido a pesar de llevar viviendo un año en esta ciudad, a veces gris, y a veces blanca oscura ¿De nuevo volver a hacer amigos efímeros que en julio ya no estarán? ¿Otra vez soportar un invierno tan gélido para que el frío se adentre incluso en mi corazón?.
Desde hace un mes decidí darle la vuelta a esta situación, y ver el lado positivo de cada situación:
Un día un niño te sonríe, otro una persona desconocida de la que ni siquiera sabes el nombre te habla en tu idioma mientras mantiene una amena conversación contigo, otro día corres bajo la lluvia para coger el bus, y cuando crees que ya lo has perdido, el chófer abre la puerta y con una sonrisa te deja entrar, otro recibes un mensaje de una persona que no ves desde hace 7 años diciéndote que irá a verte la próxima semana. Una persona que no conoces más que de tenerla en frente trabajando se sienta contigo a comer. Un día unas personas con las que has hablado 5 minutos te invitan a ir a tomar una cerveza.  Una “loca” a la que ayudas con las pesadas bolsas de la compra y no solo eso, la escuchas, y ves en su rostro una sonrisa sincera e incluso de agradecimiento por estar escuchándola. Nadie debería de pasar por eso.
¿Parecen tonterías? Os aseguro que no lo es. Hoy por primera vez en este año me siento a escribir porque las personas de mi generación hemos sufrido una pérdida. Hacía años que no hablaba con ella, y sabía de su vida gracias a las redes sociales, pero aún así me he estremecido al escuchar la noticia, y me he dado cuenta de las cosas inútiles en la que nos paramos a pensar, cosas enormes, costosas y caras de conseguir que quizá podamos conseguir con el tiempo, pero, ¿y si al final no tenemos tiempo y nos pasamos una vida soñando y dedicándonos a nuestro sueño, para no conseguirlo?,¿no es mejor empezar a construirse una meta pero fijarnos cada día qué es lo que nos rodea? Sin repudiar a la persona que se sienta a tu lado en el autobús, sin mirar raro a la persona que sonríe.
Yo he empezado a no esconderme, a despertarme cada día, y a pesar de estar mu lejos de los que más quiero, maquilarme, ponerme guapa y sonreir pensando que estoy aquí porque soy LIBRE, porque nadie me ha obligado a hacer esto y no todo el mundo puede tener una decisión propia.     


Hoy se lo dedico a las niñas y en especial a ella. 

M.

1 comentario:

  1. Hola no había visto tu blog asta que e entrado en la pagina de alupnos del juncal .le alegro de que te valla tan bien y estés conociendo mundo me gustaría que escribieras mas a menudo en el blog como en que países as estado en que trabajas o estudias

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