
Y de repente me volví una niña extremadamente caprichosa, anhelando que no poseo, de deseos que no se compran, y no se encuentran en las tiendas.
Y de repente necesité la muestra de cariño más barata y a la vez más cara en estos momentos.
Me moría de ganas por sumergirme en un profundo e infinito abrazo, con el acompañamiento de algún que otro beso.
Me moría de ganas de una taza de chocolate caliente a los pies de la cama, celebrando junto a otra persona la venida de otro buen día.
Y tuve ansiedad de un par de risas cómplices, perdidas entre otras miles de risas dedicadas a comentarios y momentos absurdos.
Añoré una mirada de esas, tiernas y bondadosas, que hacen que el tiempo se paralice.
Y me entró la nostalgia porque muchas de las cosas que ansío no se consiguen si tú no estas ahí.
Y empecé a notar una presión en el pecho y fue entonces cuando noté que sentía algo fuerte por ti.
te echaba de menos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario